Una escena que se repite: alguien necesita el logo de la empresa para un rótulo, abre GIMP, lo agranda, y el resultado es una mancha borrosa. La herramienta no era mala; era la equivocada.
Los cuatro programas libres de diseño más usados hacen cosas distintas, y elegir mal cuesta horas y calidad.
La distinción que lo explica casi todo
Hay dos formas de guardar una imagen:
- Mapa de bits: una rejilla de puntos de color. Una foto es esto. Al agrandarla, se inventan puntos y se ve borrosa.
- Vectorial: instrucciones geométricas. «Un círculo de este radio, relleno de este color.» Se puede escalar a un rótulo de diez metros sin perder un ápice de nitidez.
Un logo debe existir siempre en vectorial. Si el tuyo solo existe como PNG, tienes un problema que va a aparecer el día que alguien pida un banner grande.
GIMP: retocar lo que ya es una imagen
Editor de mapa de bits. El equivalente libre a Photoshop en el terreno de la fotografía.
Lo que harás con él: recortar y ajustar fotos de producto, limpiar un fondo, corregir luz y color, preparar imágenes para la web con el peso adecuado, montajes sencillos.
Para qué no: hacer un logo, maquetar un folleto de varias páginas, o cualquier cosa que tenga que escalarse.
Inkscape: lo que tiene que escalar
Editor vectorial. El análogo a Illustrator. Trabaja en SVG, que es un estándar abierto y se abre en cualquier navegador.
Lo que harás con él: el logo y sus variantes, iconos, diagramas, infografías, plantillas de tarjetas, diseños para rotulación o serigrafía.
Si solo vas a aprender uno de los cuatro y tu empresa no vive de la imagen, que sea este. Es el que resuelve más problemas recurrentes.

Krita: dibujar desde cero
Está pensado para ilustración y pintura digital, con tableta gráfica. Su motor de pinceles es de los mejores que existen, libre o no.
Cuándo lo necesitas: si alguien en tu empresa ilustra. Para retoque de fotos de producto, GIMP es más directo.
La mayoría de las pymes no lo necesitan, y está bien saberlo para no perder tiempo evaluándolo.
Scribus: poner cosas en páginas
Maquetación editorial. Catálogos, revistas, folletos, memorias anuales: documentos de varias páginas con una retícula y texto que fluye.
Su ventaja frente a hacer el catálogo en el procesador de textos aparece al llevarlo a imprenta: gestiona color CMYK, sangrados y perfiles, que es lo que el impresor te va a pedir. Un PDF exportado de un procesador de textos suele llegar en RGB y sin sangrado, y ahí empiezan los problemas.
Es el menos pulido de los cuatro, todo hay que decirlo. Para un díptico sencillo puede compensar hacerlo en LibreOffice Draw. Para un catálogo de sesenta páginas que se reimprime cada año, Scribus.
La tabla rápida
| Necesito… | Uso… |
|---|---|
| Retocar una foto de producto | GIMP |
| El logo, en cualquier tamaño | Inkscape |
| Un icono o un diagrama | Inkscape |
| Una ilustración a mano | Krita |
| Un catálogo para imprenta | Scribus |
| Una imagen para redes | GIMP o Inkscape, según el diseño |
Lo que de verdad frena la adopción
No es la capacidad de los programas. Es que si trabajas con una imprenta o una agencia, te van a pedir archivos en formato de Adobe, y la conversión no siempre es limpia.
Por eso la decisión realista para muchas pymes es mixta, y la desarrollamos en las alternativas libres a Adobe: lo interno con herramientas libres, y el encargo puntual de imprenta con quien ya tiene su flujo montado. Lo que sí conviene exigir en cualquier caso es que los archivos originales de tu marca sean tuyos, en un formato que puedas abrir dentro de diez años.
